Memes del Guajo

665) Histerias

Monterrey, Nuevo León
Absurdo, ridículo. Ni es político ni tiene juicio.

Nada tengo en contra de la objeción de conciencia siempre que la conciencia dicte a los médicos que que no sean tan objetes.

“No seremos tapadera de nadie”: Francisco Garza de Coss. Congreso Tamaulipas

Xicoténcatl Garza Uresti, alcalde CdVictoria.
Ahora quiero hacerme wey
Con estos versos tan chidos,
Por acogerse a la ley
Se quedó bien acogido.

“Los alcaldes deberán acogerse a la ley…” GdeC.

-¿Tiene usted hemorrides?
– Nomás en la periferia.

Hay muertos que no hacen ruido
Pero cargan muchas penas,
Por ái viene una morena
Con los pechos bien caídos.

…Sus neurosis, histerias y frustraciones armonizan de forma milimétrica con las mías.

Si algún fifí, derechairo, conservador o reaccioneta (de los titulares, no de del rebaño) se siente agraviado con mis profundas encíclicas, favor de comunicármelo para rectificar. Luego me mata el remordimiento por lastimar a esas sabandijas hamatófagas.

¿Próstata es lo que se escribe al final de una carta? Eso es posdata.
¿Canción de protesta o cáncer en la próstata?

STJ en Tamaulipas
El honor no conocía
Y yo no entiendo el porqué,
La justicia sólo fue
Grotesca y vil mercancía
Por topillero y por cruel
Y por todas sus afrentas,
Para ajustarle las cuentas
La Flaca vino por él.

Horacio Ortiz Renán magistrado

Alejandrino
Cuando encontré a Perredilio se anegaba en un mar de llanto. Me dijo que veía pasar la vida y sus encantos sin sentir ninguna ilusión. “Aguanta corazón no seas cobarde”, lo invité a la resignación. Perredilio Contereras, activista de izquierda desde que el PC era un partido clandestino, lamentó: “¿Cómo resignarme ante la bestialidad? Marchas, pintas, huelgas de hambre, detenciones, torturas; tanto partirme la madre, tantos compañeros caídos en la lucha, ¿y todo para qué? Para que estos damnificados del alma, minusválidos del cerebro, le den las nal… a la derecha. Nos convirtieron en triste despojo arrojado por el vendaval del tiempo en la inerte soledad del abandono”, concluyó a punto del colapso lacrimógeno.
Me armé con todo mi intelectualismo e intenté mitigar sus fatigas. Le dije que sus discrepancias son la normal respiración de la inteligencia; que son cosas de la dialéctica. Le expliqué que “los sueños están compuestos de materia incoherente y vertiginosa difícil de modelar” (esta se la fusilé a Borges); le embutí el inmenso alejandrino de Marx: el neoliberalismo todo sumerge “en las gélidas aguas del cálculo egoísta”. Le dije tantas cosas… su respuesta fue lacónica:
– No mames.

Las armas las fabrican los ricos para que los pobres se maten unos con otros. Cuando digo Ricos me refiero a los dueños del orden mundial.

Gur bay

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