Memes del Guajo

Entradas de José Luis Morales Ibarra

665) Histerias

Monterrey, Nuevo León
Absurdo, ridículo. Ni es político ni tiene juicio.

Nada tengo en contra de la objeción de conciencia siempre que la conciencia dicte a los médicos que que no sean tan objetes.

“No seremos tapadera de nadie”: Francisco Garza de Coss. Congreso Tamaulipas

Xicoténcatl Garza Uresti, alcalde CdVictoria.
Ahora quiero hacerme wey
Con estos versos tan chidos,
Por acogerse a la ley
Se quedó bien acogido.

“Los alcaldes deberán acogerse a la ley…” GdeC.

-¿Tiene usted hemorrides?
– Nomás en la periferia.

Hay muertos que no hacen ruido
Pero cargan muchas penas,
Por ái viene una morena
Con los pechos bien caídos.

…Sus neurosis, histerias y frustraciones armonizan de forma milimétrica con las mías.

Si algún fifí, derechairo, conservador o reaccioneta (de los titulares, no de del rebaño) se siente agraviado con mis profundas encíclicas, favor de comunicármelo para rectificar. Luego me mata el remordimiento por lastimar a esas sabandijas hamatófagas.

¿Próstata es lo que se escribe al final de una carta? Eso es posdata.
¿Canción de protesta o cáncer en la próstata?

STJ en Tamaulipas
El honor no conocía
Y yo no entiendo el porqué,
La justicia sólo fue
Grotesca y vil mercancía
Por topillero y por cruel
Y por todas sus afrentas,
Para ajustarle las cuentas
La Flaca vino por él.

Horacio Ortiz Renán magistrado

Alejandrino
Cuando encontré a Perredilio se anegaba en un mar de llanto. Me dijo que veía pasar la vida y sus encantos sin sentir ninguna ilusión. “Aguanta corazón no seas cobarde”, lo invité a la resignación. Perredilio Contereras, activista de izquierda desde que el PC era un partido clandestino, lamentó: “¿Cómo resignarme ante la bestialidad? Marchas, pintas, huelgas de hambre, detenciones, torturas; tanto partirme la madre, tantos compañeros caídos en la lucha, ¿y todo para qué? Para que estos damnificados del alma, minusválidos del cerebro, le den las nal… a la derecha. Nos convirtieron en triste despojo arrojado por el vendaval del tiempo en la inerte soledad del abandono”, concluyó a punto del colapso lacrimógeno.
Me armé con todo mi intelectualismo e intenté mitigar sus fatigas. Le dije que sus discrepancias son la normal respiración de la inteligencia; que son cosas de la dialéctica. Le expliqué que “los sueños están compuestos de materia incoherente y vertiginosa difícil de modelar” (esta se la fusilé a Borges); le embutí el inmenso alejandrino de Marx: el neoliberalismo todo sumerge “en las gélidas aguas del cálculo egoísta”. Le dije tantas cosas… su respuesta fue lacónica:
– No mames.

Las armas las fabrican los ricos para que los pobres se maten unos con otros. Cuando digo Ricos me refiero a los dueños del orden mundial.

Gur bay