Memes del Guajo

735) Plegarias

La del manco: San Urbano, mándame unas manos.
La del chimuelo: San Clemente, mándame unos dientes.
La del cojo: Santa Inés, mándame unos piés
…Santo niño de Atocha, mándame lo que sea tu voluntad.

Detrás de ese rico sabor hay miles y miles de hectáreas deforestadas y cientos de orangutanes muertos a causa de la misma deforestación.
@ambi.lat

Él hambre se inventó para que los seres se provean de nutrientes. El convertirla en mercancía es las más brutal de las barbaries del capitalismo.

Nunca las des si no te las piden… Nunca des explicaciones; tus amigos no las necesitan, tus enemigos no las creen y los idiotas no las entienden.

Diferencia entre sin vergüenza y sinvergüenza: el primero denota a alguien que cae en una ligereza en un momento dado, «lo dijo sin vergüenza alguna». Sinverguenza: hace del no tener vergüenza un oficio.

Ahora que empieza el frío: Unos golpes en el capó del coche pueden salvar una vida…o varias.

Quien salva una vida salva a la humanidad: El Talmud (según la cinta, La lista de Shlinder). Tal vez también aplique para las mascotas.

Claudio X. Va x México.
Que ya me tiene en su lista, dice el feo detractor…a mí me la Pérez Prado con música de Agustín Lara.

¿Mito? ¿A quién le importa? De que es bella, la historia es bella.
“Saludos de un obrero alemán que no mata trabajadores”.
Cuenta la leyenda urbana que en un pueblo del País Vasco hubo una bomba que llegó a tierra pero nunca estalló.
La bomba quedó incrustada en el medio de la plaza central del pequeño poblado.
Los pobladores sorprendidos y asustados no se animaron a moverla, y mucho menos desarmarla.
Allí permaneció años durante el gobierno de Franco como un símbolo aleccionador. Representaba la muerte, el poder del régimen y el castigo a quien se revelara.
Un día de primavera, por la mañana, Julen se cansó del detalle del paisaje que arruinaba la plaza.
Buscó herramientas, pidió ayuda que no encontró, y se decidió a desarmar y quitar el artefacto.
Las primeras horas trabajó solo, ante la mirada lejana de sus coterráneos.
Para el mediodía ya contaba con la ayuda de sus amigos, pues si de algo hay que morir, que sea junto a los amigos.
Para la media tarde todo el pueblo estaba en la plaza, expectante y colaborando como pudiera.
Antes del anochecer la habían desarmado, subido a una carreta, y decidido que la iban a llevar al pueblo vecino, donde se encontraba la sede municipal de la región.
Pero lo interesante fue lo que encontraron dentro de la ojiva, (la punta o cabeza de la bomba); la parte que viaja del lado de abajo cuando una bomba es lanzada y posee el detonador.
Allí, junto a cables y piezas de metal, hallaron un papel manuscrito que contenía solo unas pocas palabras.
Pensaron que tal vez indicara el lugar donde fue hecha, sus componentes, o algunas instrucciones de uso, pero de todos modos despertó la curiosidad del pueblo.
Claramente no era en vasco, en castellano, ni en inglés. Era aparentemente alemán.
En el pueblo, había una sola persona que podía llegar a descifrar la escritura: Mirentxu, quien de pequeña, por el trabajo de su padre había estado algunos años en Hamburgo. Mirentxu naturalmente estaba en la plaza.
Fue solicitada y tomó el papel.
Se tomó algunos segundos, que no fueron más de medio minuto.
Ordenó en su mente las palabras, la gramática, y para cortar con el suspenso dijo mirando a todos sus vecinos que al mismo tiempo la miraban en silencio:
“Saludos. De un obrero alemán que no mata trabajadores”.
Nadie se movió de la plaza las siguientes horas.
Discutieron, hicieron conjeturas, e interpretaron de mil maneras el manuscrito.
Finalmente, antes de la media noche, por unanimidad el pueblo decidió que la bomba no se iría, incluso, volvería a su lugar.
A partir de ese momento la bomba en la plaza comenzó a simbolizar la resistencia, el fin del miedo, y el poder de un pueblo con conciencia de clase.
Todo ello como regalo de un obrero alemán que, en medio de la dictadura nazi, se jugó la piel, y dejó claro que ni el miedo, ni el régimen lo iban a poder hacer matar trabajadores.
Una leyenda para recordar a aquellos trabajadores alemanes que arriesgaron su vida saboteando obuses en la guerra civil en los que dejaban notas de ánimo a los republicanos.
Quizá no sirva de gran cosa, sólo para verificar que este mundo aún puede salvarse. El Guajo.

Conservadores y derechairos…
Florecieron ya hace años
Entre la reacción y fachos,
No le aunque aflojen el cacho
Ya no aprieta como antaño.

Aquí les aviento un cacho
De mi letra que derrocho,
Quizá nunca fue muy macho
Pero sí bastante mocho

Ley Morena
Samuel le faltaba boca para decir que El Papa Francisco los había invitado casi casi personalmente a él y a su esposa por lo que estaban haciendo en Nuevo León.
Mientras tanto, en El Vaticano… El Papa no sabe ni papa de quienes son estos personajes

Aquí les echo este pico
Antes de que se haga tarde,
Hubo derroche de alarde
Y hoy se fruncen muchos chicos.

Nalgarita
Solemos caer en prejuicios. No por ser la pareja reproductiva de Borolas a hevo tiene que ser fea y delincuencial; puede ser aun peor: ya tiene experiencia.

Mi letra jamás fue fina
Ni lo requiere mi prosa,
Si me clavan una espina
Yo les clavaré otra cosa.


Gur bay